Este es el nº 3 de la madrileña cuesta de Santo Domingo, en cuyo primer piso principal José Antonio instalaría su bufete de abogado. La constante escasez de recursos económicos de la Falange, la obligaron a dejar la sede de la calle Marqués de Riscal y trasladarse a la cuesta de Sto. Domingo en marzo de 1935, donde permanecería hasta principios de febrero de 1936.

Sus paredes guardan el eco, no solo de la voz de José Antonio, sino la de Onésimo, David Jato, Ruiz de Alda, Agustín Aznar, Alejandro Salazar, Víctor Fragoso, Justina Rodríguez,... Aquí se celebró el II Consejo Nacional FE de las JONS (noviembre de 1935) y el II Consejo Nacional del SEU (diciembre de 1935). Recuerdo de aquellos tiempos es el cartel que nos recibe a la entrada del local, cartel original que anuncia un mitin con motivo de las elecciones de 1936.


984 "viejas guardias" de la Falange y SEU de Madrid (afiliados antes de las elecciones del 36) entregaron su vida por España. De ellos, 27 fueron asesinados durante la II República, 847 durante la guerra civil (combatiendo en primera línea o en la quinta columna, asesinados en las checas, en las cárceles, en los paredones de los cementerios,...); y 110 quedaron sepultados en algún lugar de Rusia con su peculiar uniforme de la División Azul. Teniendo en cuenta que las cifras más optimistas estiman en 10.000 los afiliados que había en toda España antes de febrero del 36, las cifras citadas anteriores extrapoladas a dimensión nacional, nos dan la magnitud del gran sacrificio realizado por los falangistas de la primera hora.


Al finalizar la guerra civil en 1939, y a pesar de haber solo transcurrido seis años desde su nacimiento, curtida por los acontecimientos prebélicos y guerra, la Falange tenía ya sus camisas viejas con olor a pólvora y rozaduras de plomo. Por ellos se crea la Inspección Nacional de la Vieja Guardia, que se ocupa de todo lo concerniente a las "primeras camisas azules", aquellos que se afiliaron a Falange antes de la guerra. Movidos tal vez por la nostalgia, arrendaron nuevamente el histórico local de la Cuesta de Sto. Domingo.

En 1976, muchos organismos creados durante la época de Franco desparecieron, pero la Inspección supo transformarse en Hermandad y mantenerse en el mismo local hasta la actualidad.


Ya en la década de los 80, la jefatura Nacional de FE-JONS volvería a la Cuesta de Sto. Domingo, tras casi cincuenta años de ausencia, compartiendo local con la Hermandad. Poco después, se les uniría la jefatura provincial de la Falange madrileña.

Esta situación se mantendría hasta 1996, año en que la Falange se traslada a otros locales.

Desde que la Vieja Guardia se instalara aquí, puso todo su empeño en adquirir la propiedad. Tras arduas y duras negociaciones, en 1999, la Hermandad consigue para si la "parte noble" de las dependencias. Irrelevante para muchos, la adquisición supone todo un hito: es la única propiedad histórica en manos falangistas. Sin embargo, ello supuso y supone una nueva y gran responsabilidad: mantenerla y transmitir el legado histórico a las nuevas generaciones, incluso a las aún no nacidas.

Sin lugar a dudas, el lugar más entrañable y emotivo es el pequeño despacho que fue de José Antonio, en el que se encuentra una de sus mesas de trabajo y silla. También se ubica en el despacho el pupitre que el Fundador tenía asignado en el Congreso de los Diputados.

Toda la zona de los despachos conserva el suelo original de teselas hidráulicas, que puede observarse en la imagen.

Sobre la chimenea, un fresco evoca a los Camaradas Caídos, montando la guardia en los luceros. El fresco es copia de un cuadro de Sáez de Tejada, perteneciente a la colección de láminas del "Cara al Sol".

Enmarcando todo el techo y en letras doradas, puede leerse en latín: "Que Dios te de su eterno descanso y a nosotros nos lo niegue hasta que sepamos ganar para España la cosecha que siembra tu muerte".

Durante el franquismo, el despacho se utilizó como capilla destinada a las ceremonias religiosas, a las que acudían las figuras del Régimen, especialmente los 20-N para participar en el tradicional Rosario. Legado de esa época es una preciosa vidriera multicolor que representa a San José y al Niño y a San Luis de Gonzaga.

Situado a la derecha de la chimenea y próximo a la vidriera, se puede admirar un retrato de José Antonio que, según los especialistas, es el mejor retrato que se conserva de él, tanto por la calidad artística de la obra como por su parecido físico.

Justo enfrente del cuadro, una vitrina acoge diversos objetos de nuestra historia falangista: medallas e insignias de la Vieja Guardia, Sección Femenina, Frente de Juventudes, fotografías, el acta de diputado de José Antonio, ... Cada detalle de la vitrina es un trozo de nuestra historia.

Otros elementos a los que el visitante debe prestar atención es a la banderas. Además de los preciosos guiones bordados de la Vieja Guardia y de Primera Línea, que cada 20-N marchan al Valle de los Caídos, se hacen notar el banderín bordado de la 2ª Bandera Gallega de FET de las JONS y la bandera que cubrió el féretro de José Antonio durante el traslado de sus resto desde El Escorial hasta la basílica del Valle en 1959.

Del actual salón de actos, cabe destacar un retrato al óleo de José Antonio y que recuerda la temprana edad juvenil, casi adolescente, en la que se licenció como abogado. Fue pintado por J. Bueno Echevarría en 1939, de la escuela sevillana, recién acabada la guerra civil. Bueno Echevarría fue uno de los mejores de su época, aunque hoy es menospreciado por haber sido adicto al Régimen.

Al visitar el salón, no debe pasarse por alto ni la decoración geométrica del suelo de madera (también original como los suelos de los despachos), ni la gran lámpara de cinco focos que, al igual que la ubicada en el despacho principal, está decorada con yugos y flechas.

Este óleo de autor desconocido, tiene historia propia: Fue rescatado a finales de los 70 de un cubo de basura -los españoles de Transición intentaron por todos los medios borrar todo aquello que recordará al franquismo y a la Falange- y restaurado con mucho amor y paciencia. Aunque en realidad se desconoce quién es la joven del cuadro, hay quién supone que pudiera tratarse de Mari Paz Unciti, asesinada a los 18 años en las tapias del cementerio de Vallecas en 1936.

Con la propiedad de la sede, y gracias al tesón de varios camaradas, se puso en marcha la primera biblioteca nacional sindicalista, inagurada el 24 de abril del 2002. Las donaciones de camaradas y simpatizantes no se hicieron esperar y a las donaciones de libros, se añadieron revistas, cintas de música y video, documentos,... en un goteo continuo. En la actualidad cuenta con más de 2000 títulos, muchos de ellos descatalogados.

Por primera vez, la recuperación histórica de la memoria de la Falange es un hecho.